Pedimos en la carnicería que limpien el cochinillo y lo partan en trozos más bien regulares. De unos 4 o 5 cm.
Ponemos al fuego dos sartenes. Una sirve para confitar el cochinillo. Estará a unos 100º (fuego medio). La otra a fuego fuerte, para freírle (a unos 220º)
Confitamos el cochinillo en la primera durante 30 minutos. Lo sacamos, lo reservamos.
Cuando la otra sartén esté a su temperatura, lo echamos a fuego fuerte. Cuando coja ese tono dorado, lo sacamos.
Ahora es el momento de echar la sal por encima. Servimos inmediatamente.