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Cochinillo 'Duque', patrimonio gastronómico de Segovia

Cochinillo 'Duque', patrimonio gastronómico de Segovia

Es el plato estrella de la gastronomía segoviana y el que ha dado fama mundial a Restaurante Duque por su cuidada y tradicional forma de hacerlo. El Maestro Asador Dionisio Duque hizo del arte del buen comer toda una filosofía de vida que tenía muy presente la elaboración de este manjar que ha perdurado hasta nuestros días, generación tras generación.

Bajo los máximos estándares de calidad y con la Marca de Garantía Segovia, el cochinillo asado 'Duque' ha deleitado a millones de comensales de todo el mundo que destacan su jugosidad, textura, sabor y crujido, como características principales de este plato. Es el sabor de Segovia y un plato obligatorio cada vez que se visita la ciudad. Un paseo por el Acueducto, la visita al Alcázar de Segovia y como no, una parada en Restaurante Duque para degustar lo mejor de la gastronomía segoviana.

Pero, ¿cómo se cocina un buen Cochinillo de Segovia? En primer lugar, necesitaremos un cochinillo blanco de 4,5kg aproximadamente, ya faenado y limpio sin asadura; agua y sal. Ideal un horno de leña para otorgarle todo ese sabor único. En Restaurante Duque usamos un horno moruño tipo panadero siendo su único combustible esa leña y alguna hierba aromática.

Para asarlo, tendremos que abrir el cochinillo desde la cabeza hasta el espinazo por la parte de dentro sin partirlo del todo. Colocaremos en una cazuela de barro de forma ovalada o en una chapa de horno con las costillas hacia arriba poniendo debajo del cochinillo unas ramas de laurel para que no se pegue la corteza a la chapa. Se sala con la sal gorda y añadimos medio litro de agua en la bandeja y un poco sobre las costillas.

Se meterá al horno a una temperatura de 220 a 250 grados durante una hora aproximadamente.Y no se os olvide echarle un vistazo. Luego lo sacaremos y le daremos la vuelta mientras lo picamos con un tenedor para que suelte el agua. Barnizaremos con manteca de cerdo para darle ese brillo especial, que la comida también entra por los ojos, y lo volveremos a meter en el horno protegiendo sus orejas y rabo con papel de aluminio para que no se queme.

El cochinillo estará de nuevo una hora después para conseguir una corteza dorada y crujiente. Un truco: apretar un poco con el dedo la corteza hasta que cruja como si fuera un pastel de hojaldre y una vez esté, listo para comer.

¡Buen provecho!


COMENTARIOS:

q8upEuKvvoQ • 2014-08-01 15:00:17

a1Las fotos estan hermosas! ☆彡 Y que mejor que un viaje epxses. Me encantan esos tipos de lugares con aires de antiguedad. (^_^)/ Espero que ya Eric se sienta mucho mejor. Me encanta el blog, a1que pasen una linda semana! (*^_^*)

 


 

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